Dados los hechos recientes en Ecuador sobre el desempeño de las calificadoras de riesgo, esta vez fue necesario profundizar sobre el mercado de calificadoras para ubicarlas en el contexto global.
Las Calificadoras de Riesgo son compañías especializadas que realizan análisis técnico e independiente sobre la calidad del riesgo crediticio de un emisor o de un valor. Las categorías de calificación que emiten, permiten a los inversionistas diferenciar fácilmente los niveles de riesgo y tomar decisiones según sus requerimientos. Esta última puntualización es necesaria porque una calificación de menor riesgo no siempre es peor, se difunde para que quienes realicen transacciones con la institución o producto conozcan el riesgo que asumen.
Las calificadoras de riesgo crediticio han sido fundamentales en el desarrollo de los mercados de capitales y en la promoción de la transparencia de la información y la cultura de medición del riesgo.
La función de las clasificaciones de riesgo es la de determinar la viabilidad, oportunidad y sobre todo la seguridad de emprender algún tipo de negocio o contrato; en el caso de las calificaciones sobre un país, tiene que ver con su capacidad para cumplir con sus deudas y obligaciones financieras.
En Ecuador, el desarrollo de las calificaciones tiene un antecedente importante entre 1999 -2000 donde luego de un feriado bancario se declaró en quiebra a un grupo de instituciones financieras afectando gravemente la confianza y los depósitos de los ecuatorianos en las instituciones bancarias.
Debido a este acontecimiento se fortaleció el concepto de agencia de garantía de depósitos y se reformó la Ley de Instituciones Financieras, exigiendo la calificación de riesgo con actualizaciones trimestrales a las Instituciones bancarias.
Pese a ello, en estos últimos años han ocurrido quiebras bancarias como el del Banco los Andes y la Mutualista Benalcázar, instituciones declaradas en quiebra habiendo contado con una calificación de riesgo aceptable, cuyos casos se describen a continuación:
Banco los Andes estuvo en proceso de calificación cuando la Superintendencia de Bancos el 11 de Diciembre del 2006 ordenó su liquidación forzosa por incurrir en cesación de pagos con más de 5,900 clientes debido al cierre de sus oficinas carentes de efectivo. Tenía además una disputa con el ente regulador respecto a la composición de su patrimonio inferior al 9% reglamentario debido a la inclusión de un bono falso de 25 millones de dólares dentro de sus activos. Mientras tanto, La calificación de riesgo BBB asignada por Ecuability en diciembre del 2004, identificaba obstáculos manejables a corto plazo.
La Mutualista Benalcázar en mayo del 2008 fue declarada insolvente por la Superintendencia de Bancos procediendo a su cierre inmediato debido a que su nivel de patrimonio técnico era -5.86% y contaba con una calificación de riesgo AA-, sólida financieramente, otorgada por Ecuability. La entidad tenía 65 mil depositantes y 24 proyectos de vivienda. La fiscalía empezó la investigación donde se citó a la representante de la empresa calificadora quien objetó y calificó de apresurada la decisión de la Superintendencia de Compañías, pues indicaba que el problema fue suscitado por USD 40.000.000 que tiene registrado la mutualista en los Fideicomisos de Construcción.
Con estas referencias en el mercado se ha dado cierta desconfianza en las Calificadoras de Riesgo, las que reciben críticas en su desempeño por la falta de profundidad en su análisis, que de mejorarse habría permitido detectar estos efectos a tiempo.
Calificadoras locales e internacionales
La calificación de valores se originó en los Estados Unidos hacia finales del siglo XIX, desarrollándose un sistema de información crediticia utilizado por inversionistas e instituciones financieras. A principios del siglo XX, con el desarrollo de la industria ferroviaria, las empresas de ese sector se convirtieron en las principales emisoras de obligaciones (bonos), hecho que dio pie a la creación de otras empresas dedicadas a estudiar la calidad de dichos instrumentos. En la medida en que el mercado se desarrollaba y la oferta de instrumentos crecía, las agencias calificadoras evolucionaban también, calificando todo tipo de emisiones ofrecidas en el mercado doméstico e internacional. En 1919 la actividad de calificación de riesgos cubría desde los Estados Unidos deudas soberanas de países como Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón, y la República China.
Las tres calificadoras que mantienen la mayor parte del mercado a nivel mundial son: FitchRatings, Moody’s y Standard and Poor’s. De estas 3, solo existe en Ecuador Fitchratings.
Standard & Poor´s tiene dos filiales para América latina, una en México y la otra en Buenos Aires, desde Buenos Aires se atienden los requerimientos de calificación de varios países: Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay, Perú, Uruguay. Desde México se atienden los requerimientos de calificación de Centroamérica y el Caribe, Colombia, Ecuador y Venezuela.
En nuestro país existen actualmente cuatro calificadoras de riesgos, tres en la ciudad de Quito y una en la ciudad de Guayaquil que se ocupan del sector bancario, no bancario, de emisión de obligaciones, titularizaciones, etc.
A continuación se detallan las calificadoras de riesgo con sus respectivas franquicias:
El 11 de julio la Superintendencia de Bancos descalificó a la calificadora ECUABILITY S.A. (Asociada con BRC Investor Services S.A. – Colombia), debido a que en la calificación de riesgo global de Mutualista Benalcázar se omitieron hechos relevantes relacionados con dicha entidad, otorgándole una calificación de AA-, cuando luego de la revisión se detectó que existía un patrimonio técnico de -5.86%, quedando así el 45% de las instituciones financieras y públicas a redistribuirse en las calificadoras activas.
La participación de mercado en calificación de riesgo de instituciones financieras y públicas hasta marzo 2008 según Superintendencia de Bancos es la siguiente:
En USA al igual que en Ecuador las calificadoras son independientes, sin afiliación gubernamental, por lo que no existen muchas instituciones, ya que se requieren dos y máximo tres opiniones para calificar a un bono, a una institución financiera, a un país o a un Gobierno. Las calificaciones las solicitan las mismas compañías o instituciones públicas.
Luego del cierre de Ecuability, existen 4 calificadoras que en su momento en cuanto al tamaño de mercado a calificar su justificación en número podría resultar excesiva debido a que se prevé solo una calificación dentro de las exigencias previstas en la ley.
Al mes de marzo del 2008 En Ecuador funcionan 88 instituciones financieras y publicas, que deben ser calificadas como: bancos privados, públicos, sociedades financieras, mutualistas, cooperativas, etc.. Donde las Entidades de Control son la Superintendencia de Bancos y Seguros y la Superintendencia de Compañías.
Luego de la crisis valdría la pena plantearse la necesidad de tener al menos dos opiniones de diferentes instituciones, se mantenga la política de sanción o cierre de la calificadora para asegurar la calidad de los resultados y pensar inclusive en un monitoreo asignado por el ente regulador, una evaluación no solicitada que permita constatar la robustez de la calificación asignada.
Marco de desarrollo
En estos últimos años la ley regula y exige calificación de riesgo a las Instituciones Bancarias, a las empresas que emitan deuda y a sus emisiones:
Según la Ley de Mercado de Valores las sociedades calificadoras se constituirán con capital pagado no inferior a $39,433.50.
Son sujetos de calificación de riesgo todos los valores materia de colocación o negociación en el mercado, inclusive la titularizacion; excepto aquellos emitidos, avalados, aceptados o garantizados por: el Banco Central del Ecuador, el Ministerio de Economía y Finanzas, así como las acciones de sociedades anónimas y demás valores patrimoniales.
Los fondos de inversión administrados no requieren calificación de riesgo, sin embargo, queda a potestad de las administradoras de fondos contratar la calificación de riesgo para los fondos que administre.
Para el caso de valores de giro ordinario del negocio, emitidos, avalados, aceptados o garantizados por instituciones del sistema financiero y de papel comercial, deberá calificarse al emisor en base a su posicionamiento de corto y largo plazo, sin perjuicio de los requisitos adicionales que determine el C.N.V.
Según la Ley de General de Instituciones del Sistema Financiero, año 2007, en el Artículo 180 literal h, la Superintendencia de Bancos debe:
• Mantener un centro de información financiera a disposición del público y establecer los parámetros mínimos para el establecimiento de una escala uniforme de calificaciones.
• La calificación de riesgo se realizará al grupo financiero de manera trimestral con la información financiera entregada a la Superintendencia de Bancos, estados auditados y consolidados del grupo, al cierre del periodo económico.
• La calificación de riesgo será realizada por calificadoras de prestigio internacional, con experiencia en mercados emergentes, calificados con idóneas por la Junta Bancaria, de acuerdo al reglamento que se expedirá para el efecto, dentro de los treinta días siguientes a la vigencia de esta Ley.
• La Superintendencia de Bancos publicará la calificación de riesgo en la prensa a nivel nacional, dentro de los diez primeros días de cada trimestre.
• Las instituciones financieras estarán obligadas a exponer en lugar visible, en todas las dependencias de atención al público, la última calificación de riesgo otorgada. Prohíbase publicar calificaciones de riesgo que no sean realizadas por las calificadoras de riesgo seleccionadas por la Junta Bancaria.
En el Art. 79, de la Ley antes mencionada indica que en el boletín trimestral debe contener resultados generales acerca de la última calificación de sus activos de riesgo, posición de patrimonio técnico e indicadores de solvencia, liquidez, eficiencia y rentabilidad.
En la práctica, varias de estas disposiciones no se cumplen pues las calificaciones se las publica de manera tardía, las instituciones financieras no difunden su calificación de riesgo salvo las que tienen notable desempeño o han experimentado una mejora en su asignación.
Metodologías
Una Calificación de riesgo es una opinión acerca del riesgo y capacidad de pago que se aprecia a una determinada emisión para hacer frente a los vencimientos de capital e intereses en los términos y plazos pactados.
La calificación de riesgo incorpora el análisis cuantitativo y cualitativo de la información disponible, principalmente la proporcionada por el emisor o la institución calificada. Si bien la opinión en gran parte se fundamenta en los estados financieros históricos y proyectados, ésta también incluye el análisis de factores tales como la gestión operativa, la calidad e independencia de la administración, estrategias y controles, el posicionamiento en el mercado, la calidad y origen de la garantía, la prelación de pago, el entorno macroeconómico, la calidad e integridad de la información entre otros factores.
La Ley de Mercado de valores ecuatoriana especifica lo requerido para las calificaciones de valores de deuda, acciones, cuotas de fondos de inversión y titularizaciones como se muestra a continuación:
Las metodologías usadas por las calificadoras pueden variar dependiendo de la legislación de cada país, pero la mayoría de calificadoras se basan en las metodologías usadas por las calificadoras internacionales, cuando estas son representantes o asociadas a dichas calificadoras.
A continuación se reseña las metodologías usadas internacionalmente:
Respecto a estas diferencias, convendría revisar las metodologías aplicadas a nivel local, para que los parámetros dictaminados por el ente de control permitan un análisis homogéneo y basado en información confiable sin opción a argumentos posteriores como las criticas realizadas a las auditoras por parte de las calificadoras de riesgo, que culpan sobre los informes que estas presentan.
Escala de Calificación
Las calificaciones de riesgo en su lectura nacional cuentan con los niveles relativamente similares a las grandes calificadoras de riesgo globales, aunque su descripción del cuadro siguiente muestra poca claridad en la definición de cada uno de ellos.
Los niveles de menor calificación enuncian ser inferiores a los que preceden y en la extensión de su explicación muestran poca precisión:
Nacionales:
Internacionales:
Percepciones del desempeño de Calificadoras de riesgo:
Según cl.news.yahoo.com, las calificadoras han actuado en forma enteramente pro cíclica, por promover primero inversiones excesivas en los mercados emergentes y luego una salida masiva de capitales. De esta manera, en lugar de atenuar los ciclos financieros, papel que debería desempeñar en los mercados un buen sistema de información, han tendido a agudizarlos. Muestra de ellos son las crisis de varias naciones asiáticas en 1997, ratificadas por la crisis de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos y los problemas que acosan a los grandes bancos de inversión.
Se dice que la lenta reacción de las agencias que se dedican a medir el riesgo de invertir, es en parte causante de la actual volatilidad de los mercados, en tanto que analistas económicos determinan que el problema más complicado es el incentivo de contratación: “los que pagan por las calificaciones son los emisores y no los inversores”. Y el emisor quiere buscar la calificadora que le ponga el mejor rating.
En una declaración, sobre el desempeño de calificadoras, recientemente el ministro de Finanzas de Holanda, Wouter Bos, dijo que el sector necesitaba más transparencia "Ellas fueron el origen de esta crisis y deberíamos hacer algo. Es una caja negra como estas calificaciones llegaron a la vida, nadie sabe por qué son, qué son, y claramente han fracasado durante los últimos años," afirmó Bos.
Según www.eleconomista.com.mx la SEC (Security Exchange comisión) encuentra defectos en calificadoras de riesgo porque descubrió que analistas clave de las agencias tomaron parte directamente en las discusiones de comisiones con emisores hasta comienzos del 2007, cuando cambió su política.
Se cita como ejemplo a una agencia calificadora que permitió a sus gerentes analíticos senior participar directamente en discusiones de comisiones con emisores hasta comienzos del 2007, cuando cambió su política, dijo el informe de la SEC. Mientras que otra agencia calificadora permitió a sus gerentes analíticos participar de discusiones internas sobre lo que era apropiado para determinar una comisión para un producto en particular.
La SEC ya ha propuesto reglamentaciones para mitigar los conflictos de intereses, tales como la prohibición de que los empleados de una agencia calificadora estructuren el mismo producto que están calificando, reduccion de la dependencia de Wall Street de las calificadoras de crédito, como parte de los cambios impulsados por la crisis de las hipotecas de alto riesgo.
Las agencias calificadoras como Moody’s MCO.N, Standard & Poor’s -una unidad de McGraw-Hill Cos MHP.N- y Fitch Ratings -de Fimalac SA LBCP.PA- han sido responsabilizadas de contribuir a la crisis de las hipotecas al asignar elevadas notas a títulos respaldados por hipotecas, las que luego se deterioraron con rapidez.
Con las crisis, las calificadoras han empezado a rotar a los analistas para evitar una relación más personal. Ahora mismo se está revisando si ese nexo entre los calificadores y las compañías afectó para que esos bonos que eran triple A de la noche a la mañana no valgan nada.
Por su parte en el Ecuador la ley de Mercado de Valores, regula las prohibiciones que las agencias calificadoras de riesgo tienen:
• Dar asesoría para realizar una determinada emisión de acciones o cualquier tipo de valor.
• Ser socio o accionista de las entidades reguladas por la ley de mercado de Valores.
• Participar a cualquier título en la estructura financiera, adquisición, fusiones y escisiones de compañías.
• Realizar las actividades expresamente asignadas a los otros entes que regula la Ley de Mercado de Valores o la Ley General de Instituciones del Sistema Financiero.
Por el momento, no existen inconvenientes con la cita precedente de prohibiciones pero si hay diferencias que existen con la entrega tardía o incompleta de la información a las Calificadoras de riesgo, entre otras razones porque:
• Los emisores no entregan la suficiente información por un tema de confidencialidad a pesar del compromiso de reserva por parte de la calificadora.
• Calidad y uniformidad en la información proporcionada.
• Presión o influencia para obtener una calificación objetivo.
De lo que se concluye, que hace falta una revisión exhaustiva sobre qué se espera de las calificadoras de riesgo: una estandarización de las calificaciones con niveles internacionales, la parametrizacion básica requerida por el ente regulador en las metodologías nacionales internacionales aprobadas, si existe el numero adecuado de calificadoras para el tamaño del mercado, la reglamentación que exija al menos dos calificaciones para efectos comparativos, mejor desempeño del ente de control que asegure la calidad de información que las calificadoras procesan, un monitoreo asignado por el ente regulador o una evaluación no solicitada que permita constatar la robustez de la calificación asignada, entre otros.
De existir el compromiso por mejorar el desempeño del mercado de capitales y de las instituciones financieras en general, las calificadoras de riesgo como unidades de opinión técnica deben ser las de mayor precisión para convertirse en un referente en la toma de decisiones, transparentando información, sin llegar a crear distorsiones como las percibidas en los últimos hechos.
Publicado por Revista GESTIÓN, Septiembre del 2008 Ver artículo
jueves 14 de agosto de 2008
CALIFICADORAS DE RIESGO EN ECUADOR
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