En estos días es fácil encontrar personas que sienten algún interés en conocer más sobre la bolsa de valores. Y no es para menos: alumnos en clase y otros conocidos han escuchado hablar sobre el movimiento de las acciones en los medios y han visto más de una película hollywoodense en la cual se trata este tema (incluido el “glamour” de los corredores financieros). De ahí que no sea extraño que muchos se pregunten cada vez con más frecuencia: ¿Cómo funciona la bolsa?, ¿Cuánto se necesita para invertir en ella? ¿Cuáles son las empresas con mejor desempeño? ¿Cuáles son los costos, comisiones?
Con el fin de que los alumnos cubran sus inquietudes en los cursos de finanzas avanzados, de manera recurrente desde hace 3 años he planteado que cada uno asuma la posición de inversionista y pidan información básica sobre el costo de una inversión mínima en la casa de valores que se les asigna.
Con una sonrisa también recurrente me han informado que no se les dio la información solicitada porque “no se atiende por teléfono”, porque el monto ficticio de $5,000 que “pretenden invertir” es muy pequeño e, inclusive, porque algunos descubiertos como estudiantes fueron descalificados para otorgarles información, lo que constituye “una perdida de tiempo” a juicio de estos profesionales.
En lo personal, dentro de un proyecto de difusión de inversiones que se lleva en la universidad, recibí en algunas ocasiones correos electrónicos de personas pidiendo orientación sobre cómo y en qué invertir. Vale decir que estos mensajes los remití oportunamente a un par de casas de valores que me respondieron que sólo sería posible dar la información si los interesados asistían personalmente a sus oficinas. ¿Será que están interesados en emplear su tiempo en las ventas ciertas?
Inclusive alguna vez hablé con un directivo de una prestigiosa casa de valores de la ciudad para solicitarle la apertura de dicha intermediaria en un proyecto académico. La cooperación consistiría en brindar información a los alumnos y creí entusiasmarlo mencionándole que existía la posibilidad de concretar alguna operación por el efecto multiplicador que el conocimiento genera y la posibilidad de que los estudiantes puedan informar a otros sobre las oportunidades de inversión, me respondió que no era su interés pequeños inversionistas (hablando de montos inferiores a $10.000).
Eso me hizo recordar al Dr. Nicolas Parducci, editorialista del Diario El Universo quien en un reciente artículo mencionaba la problemática de la entrega de información y las limitaciones en el desarrollo del conocimiento que ésta genera.
Recordaba además como desistí hace más de 1 año en mi intento por obtener la base de los precios históricos de las acciones en la Bolsa local, para el desarrollo de una herramienta educativa sin fines de lucro, ya que se me indicó que la base tenía un precio y que un reconocido analista de la ciudad pagaba por ello, cuando en el artículo 28 de la ley de mercado de valores claramente menciona la apertura en la información. Entre vaivenes la entrega fue parcial.
Y todos esos hechos sobre preguntas formuladas y no respondidas o reticencia en la entrega de información me obligan a concluir: “por eso estamos como estamos”.
Tuve la oportunidad de realizar mis estudios de postgrado fuera del país y ser testigo de un crecimiento significativo del mercado de valores en España, en donde la persona que hacía la limpieza en mi habitación me comentaba como iba su inversión que controlaba a diario por portales financieros en internet: no tomaba cursos de especialización como yo, para ella era una práctica común fácil de conocer y de acceder.
En nuestro país, el problema de la falta de información y difusión para que llegue a la mayor cantidad de personas, es una limitante en el desarrollo del mercado de valores, aunque quienes la manejan sabrán justificarse oportunamente: el pensar que las pequeñas escalas no son significativas es parte de los paradigmas superados gracias al desarrollo experimentado en el mercado del micro crédito en Ecuador.
Aquí, Bancos extranjeros han desarrollado con éxito el mercado del micro crédito y han visto en él los mejores desempeños de pago y atractivos márgenes de ganancia.
Lo que pasó en Bangladesh, donde Muhammad Yunus, premio Nóbel de la paz 2006, desarrolló la metodología grameen que reconoce la capacidad de crear fuentes alternativas de crédito cooperativo, solidario y con enfoque de género, con pequeñas aportaciones, denominado grameen bank, cuyas réplicas ya se están desarrollando en Ecuador.
Otro ejemplo interesante ocurre actualmente en México, donde recientemente se desarrolla un boom en las negociaciones de bolsa, producto de la titularización de proyectos inmobiliarios donde los pequeños inversionistas financian a los demandantes de crédito para vivienda a tasas razonables respecto a las propuestas por el sector bancario.
Y sigo con las inquietudes: ¿Padecemos del síndrome a corto plazo? ¿Tenemos un problema de visión que nos impide reconocer la necesidad de invertir tiempo, esfuerzo y recursos en educar, en divulgar la información sobre movimientos efectuados y en crear estrategias para que pequeños inversionistas puedan participar? Sé que muchos inclusive por curiosidad estarían interesados en iniciarse y, aunque este último no es el factor más recomendable de desarrollo, debería de aprovecharse el impulso que subyace en esta fuerza potencial de inversionistas.
Recurramos a la creatividad si es posible, o inclusive a modelos aplicados con éxito en otros lugares, tomemos ventaja en la curva de aprendizaje, en resumidas cuentas, pero apostemos por ideas que permitan sumar aunque en pequeñas escalas a nuevos inversionistas.
Al existir un mayor volumen de pequeños inversionistas se los podría agrupar por ejemplo para ayudarlos a disminuir sus costos fijos y eso permitiría la reducción de las comisiones que son en promedio del 1.09% (1% casa + 0.09% Bolsa) sobre la compra de acciones que se realiza (no me refiero al modelo que utilizan los fondos de inversión porque es clara la idea de promover la toma de decisiones de manera individual).
Creo firmemente que la educación es clave en el desarrollo, para crear demandantes de productos bursátiles (inversionistas comunes como usted o como yo) y crear una mayor cantidad de oferentes (administradores de empresas que reconozcan las ventajas de usar este mercado).
En esa línea con beneplácito he podido observar como el Grupo Nobis y empresas del sector agroindustrial están permanentemente titularizando proyectos de inversión para que el público apueste por ellos, son iniciativas individuales pero hace falta el trabajo cooperativo en la difusión y educación de los potenciales inversionistas.
El éxito de uno crea precedentes y abre camino a la oferta de nuevos productos, a un lento pero constante desarrollo.
Una vez más aplica: que en un plazo razonable y con voluntad, el cambio es posible.
Publicado por Revista GESTIÓN, Septiembre del 2007: Ver artículo
sábado 15 de septiembre de 2007
UN PROBLEMA DE VISIÓN
SU AHORRO, COMO BASE DE PREVISION
Esta demostrado en reconocidos análisis sobre la conducta de consumo de los individuos, que aquel que no ahorra, cuando aumenta sus ingresos simplemente compra productos de mayor calidad y/o precio, destina un mayor presupuesto para vestimenta, alimentación, adquiere un mejor vehiculo, entre otros, lo que no lo conduce a incrementar sus niveles de ahorro.
La previsión es un tema aplicado por pocos. En el sector formal las cifras citadas por la superintendencia de bancos sobre el ahorro de los ecuatorianos es alrededor del 20% sobre el PIB*,uno de los mas bajos en la región andina, al cual se pueden dar muchas explicaciones como crisis económica, poca credibilidad en el sector bancario, etc. mas allá de todo, es un tema cultural.
Una muestra evidente de que el ahorro es un hábito mas que un resultado de una mejora en la situación económica de los hogares, son los notables resultados obtenidos por el Grameen Bank en la India y su metodología de ahorro cooperativo para otorgar créditos de baja escala dentro del grupo que lo conforma.
En realidad la metodología planteada por Mohammed Yunus, premio nobel de la paz 2006, mas allá de sus destacados resultados, cita el principio de cooperación y organización de las personas, como un modelo de éxito en el desarrollo de los hogares, inclusive de los clasificados en la línea de la pobreza.
Cito este ejemplo para su consideración dentro de su hogar, con sus familiares, ya que son excelentes las oportunidades que una buena organización en sus finanzas personales le ofrece.
¿Se atrevería a cooperar con su circulo intimo, con el hogar del que forma parte y empezar a desde hoy a ahorrar un 10% de sus ingresos de manera permanente, permitiendo con ello acumular un fondo de previsión familiar?
Decida donde depositarlo, puede ser en una cuenta de ahorros, un fondo de inversión en un banco o simplemente mantenerlo a buen recaudo, aunque debe ser conciente que este ultimo no le genera ninguna rentabilidad y existe un alto riesgo de perderlo bajo su propia responsabilidad.
Una vez decidido donde depositarlo, un tema importante a recordar es que este fondo no deberá ser utilizado para la compra más cercana en mente como: un electrodoméstico, un carro, una casa. El fondo y el principio de contingencia desaparecerían.
No se descarta la posibilidad de disponer de él temporalmente, pero es importante mantener la disciplina de reponerlo tan pronto le sea posible, este fondo en el largo plazo le podría servir entre otras cosas para complementar su presupuesto en periodos que deje de producir por enfermedad, por vejez o simplemente porque decide dejarlo como legado a sus seres queridos.
Se ha preguntado cuanto necesita ahorrar desde hoy para luego de un largo periodo de trabajo, por ejemplo el retiro, tener un ingreso representativo a su realidad.
En un ejercicio sencillo si Ud. considera que puede producir o trabajar por unos 15 años y luego de ello retirarse con un sueldo mensual de USD 400 durante 10 años mas, entonces debe ahorrar USD 160 mensuales desde hoy a una tasa fija del 3% anual.1
Note que si logra colocar su ahorros a una mayor tasa, el ahorro mensual será menor y, si en el caso extremo decide mantenerlo bajo su propio recaudo, la alcancía o similares, con una tasa del 0% para el mismo requerimiento, deberá ahorrar USD 266.67.
Este ejercicio sencillo le permite a Ud. reflexionar sobre la importancia del ahorro, para la previsión de su vejez, para la cobertura en casos de emergencia y para desarrollar el mejor y más saludable de los hábitos, el ahorro.
Muchos se preguntan, ¿para que ahorrar?, con tasas bajas: es mejor consumir o dedicar el dinero extra al desarrollo de un negocio, una actividad comercial que supera con creces la tasa de interés que ofrecen por los depósitos bancarios.
El principio de conformación del fondo de previsión no se contrapone con las ideas de desarrollo que tiene en mente, este es exclusivamente una ayuda para las emergencias que poco se prevén y en las que podría estar dispuesto a pagar tasas significativamente superiores a su idea de negocio.
Empiece poco a poco, con un 10% mínimo de sus ingresos, sean estos USD 200, USD 2,000 o más, su ahorro será proporcional a sus posibilidades y de manera acumulada será representativo cuando Ud. necesite disponer de él.
Hay muchos que justifican sus limitaciones para el ahorro porque sus ingresos no le permiten cubrir sus necesidades básicas, pero en realidad el ahorro es un hábito que se desarrolla tanto en las etapas de carencia como de abundancia.
Hay muchas razones para ahorrar: por un objetivo específico, para un plan de retiro, para la educación de sus hijos, por simple previsión. Lo cierto es que la idea de organizarse en una situación holgada o limitada, es una decisión que solo está en sus manos.
Quien ahorra no es el que mas tiene o dispone de dinero para hacerlo, es quien ha hecho de él un hábito y el que seguramente no sufrirá contratiempos en etapas de donde los ingresos disminuyan.
1 Tasa referencial que pagan por sus depósitos
*Según. Estudio de la superintendencia de Bancos del Ecuador, Desempeño de sistemas de bancos privados en Ecuador y Región Andina 2005-2006
Publicado por Revista INDUSTRIAS, Septiembre del 2007: Ver artículo
